Mi amigo de cuatro patas

Llegaste a nuestras vidas por sorpresa un sábado de Mayo. Apareciste con tan solo 3 meses de vida, en la puerta de nuestra casa del pueblo, dónde te encontraron nuestros padres asustado, lleno de garrapatas y con una costilla rota. Jamás sabremos qué o quién te hizo algo semejante, se podía ver el miedo en tus ojos. Mis padres sin pensarlo dos veces te curaron y te lavaron.
Cómo no sabían si te habías perdido o te habían abandonado, decidieron llevarte a Madrid al día siguiente, ya que ellos se marchaban ese día, y no podían dejarte sólo, sin nadie que pudiera cuidarte y hacerse cargo de ti.

Una vez en Madrid te llevamos al veterinario, y como era de esperar no tenías microchip, así que lo más probable es que te hubieran abandonado. Y ahí empezó nuestro dilema. Mis padres, al principio, nos decían a mi hermano y a mí, que no podíamos hacernos cargo de ti, ya que ya teníamos otra perrita, así que te hicimos fotos para llevar a los veterinarios, por si alguien estuviera interesado en acogerte en sus vidas. Recuerdo el día que te hicimos la foto, parecía que sabías lo que estábamos haciendo, porque no hace falta expresar con palabras lo que tus ojos nos trasmitían, motivo por el cual decidimos que te quedarás con nosotros. Un secreto entre tú y yo, querido amigo, todos sabíamos desde el momento que apareciste en nuestras vidas que te quedarías para siempre con nosotros.
Y fue la mejor decisión que tomamos, ayudaste a nuestra perrita, la llenaste de vitalidad, y ella te adoptó como su propio hijo. Le alargaste la vida según nos decía el veterinario. Y vivió 8 años más, llena de alegría y vitalidad, gracias a ti. Tras su marcha fuiste un gran apoyo para todos nosotros, a pesar de que tú también estabas triste, nos diste el mejor consuelo que se puede dar tras una despedida, TU COMPAÑIA. Es increíble lo que podéis transmitir con vuestros actos, es inexplicable.
Y ya han pasado 15 años desde que te encontramos, y ahora vemos cómo poco a poco te vas apagando. Y duele, duele mucho.

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11 respuestas a “Mi amigo de cuatro patas

      1. De nada y tener buenos sentimientos por un ser vivo nunca es malo ya sea por una persona, animal o planta. Cuando establecemos tablas de valores viene el problema al discriminar. Así un animal es menos que un ser humano y un árbol ni se valora. Por ello torturar o matar animales es asumible y quemar bosques no es delito grave.
        Saludos 🥂

        Le gusta a 1 persona

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